Las licencias baratas de Windows son ilegales

Actualmente, una licencia oficial de Windows 10 Home cuesta 116,98 euros en Amazon, mientras que la de Windows 10 Pro sube hasta los 137,77 euros. Sin embargo, en la propia Amazon, en eBay, o incluso en páginas de claves de videojuegos encontramos claves por apenas 10 euros (o incluso menos).

La licencia de Windows es bastante cara para muchos usuarios, los cuales optan en su lugar por piratear el sistema o simplemente por comprar una clave lo más barata posible. Estas claves funcionan y permiten activar Windows, sí, pero no son exactamente iguales que las que compramos a precio completo y están limitadas a un dispositivo. Además, son ilegales (al menos venderlas).

Este tipo de claves tienen diversas fuentes. Una de ellas puede ser que sean claves robadas, o compradas con tarjetas de crédito robadas. Otro caso es que el vendedor esté vendiendo la misma clave original a decenas de usuarios. Este tipo de prácticas pueden ser detectadas por Microsoftbloqueando esas licencias y obligando al usuario a adquirir otra.

Este tipo de casos suelen ser los menos comunes, y lo que probablemente se dé en esas licencias que valen 10 euros es que son claves que no están pensadas para ser vendidas, pero aún diversos usuarios aprovechan para hacerlo. Estas claves para MSDN están destinadas a instituciones de administración como ayuntamientos o entidades de gobierno, así como también a colegios o universidades, que reciben de manera gratuita estas claves. De ahí que muchos universitarios puedan obtener claves gratis de Windows 10 si su universidad tiene un acuerdo con Microsoft.

Estas claves, que son ofrecidas de manera gratuita a estos órganos por parte de Microsoft, no pueden ser usadas para revenderse. Sin embargo, hay quien decide revenderlas con los riegos que ello conlleva. Primero, el vendedor podría ser detectado porque Microsoft controla las licencias, y puede detectar quién las está revendiendo. Con ello, si consiguen identificarlo, podrían cancelar el acuerdo con el órgano e incluso demandarles.

En segundo lugar, el damnificado podría ser el usuario. Si se detecta este tipo de uso, las claves pasarían a quedar invalidadas. Además, si el vendedor ha sido tan ingenuo de vender varias veces la misma clave, ésta puede ser rápidamente invalidada. Por último, el comprador se expone a que el acuerdo con la entidad que ha expedido su clave acabe el acuerdo con Microsoft en algún momento (aunque los convenios suelen durar décadas), por lo que su clave dejaría de tener validez.

A pesar de ello, Microsoft es consciente de que son millones de usuarios los que piratean su software. Sus grandes fuentes de beneficio vienen de organizaciones y profesionales, por lo que suelen descuidar este aspecto. Tanto es así, que muchos usuarios con Windows 7 pirata han actualizado a Windows 10, y el sistema pasaba a estar perfectamente activado sin necesidad de instalar nada. Si este tipo de prácticas no se permitieran, Microsoft sabría que el número de usuarios de Windows 10 sería mucho menor que los 600 millones que han conseguido hace poco.

Si no vas a comprar la licencia de Windows 10, entonces lo mejor será que uses el sistema operativo sin activar o bien que pruebes a activar Windows 10 con las keys genéricas de Microsoft.

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